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Las vacunas son una de las herramientas que tenemos para luchar contra
la pandemia del COVID-19.

Para detener esta pandemia, debemos usar todas nuestras herramientas de prevención. Las vacunas son una de las herramientas más eficaces para proteger su salud y prevenir enfermedades. Las vacunas trabajan con las defensas naturales del cuerpo para que su cuerpo esté preparado para luchar contra el virus si usted está expuesto (esto también se llama inmunidad). Hay otras medidas que también ayudan a detener la propagación del COVID-19, como ponerse una mascarilla que le cubra la nariz y la boca, y mantenerse al menos a 6 pies o 2 metros de distancia de las personas que no vivan con usted.

Hay estudios que muestran que las vacunas contra el COVID-19 son muy eficaces para que usted no contraiga la enfermedad. Los expertos también creen que ponerse la vacuna contra el COVID-19 podría ayudar a que usted no se enferme gravemente, incluso si contrae el COVID-19. Estas vacunas no pueden darle la enfermedad.

Las vacunas son seguras. El sistema de vacunas de los Estados Unidos se asegura de que todas las vacunas sean lo más seguras posible. Todas las vacunas contra el COVID-19 que se están usando han pasado por las mismas pruebas de seguridad y cumplen con los mismos estándares que cualquier otra vacuna producida a lo largo de los años. Se ha establecido un sistema en todo el país que permite que los CDC estén atentos por si hay problemas de seguridad y verifiquen que las vacunas sigan siendo seguras.

Habrá diferentes tipos de vacunas contra el COVID-19 disponibles. La mayoría de estas vacunas se aplican en dos inyecciones, una a la vez y de manera separada. La primera inyección prepara su cuerpo. La segunda inyección se aplica al menos tres semanas después para garantizar que usted tenga protección completa. Si le dicen que necesita dos inyecciones, asegúrese de ponerse las dos. Puede que las vacunas funcionen en maneras levemente distintas, pero todos los tipos de vacuna ayudarán a protegerlo. Descargue esto para obtener más información sobre los diferentes tipos de vacunas.

Las vacunas pueden causar efectos secundarios en algunas personas, como dolores musculares, cansancio o fiebre baja. Estas reacciones significan que la vacuna está trabajando para enseñarle al cuerpo cómo luchar contra el COVID-19 si usted está expuesto. Para la mayoría de las personas, estos efectos secundarios no durarán más que un día o dos. Tener estos tipos de efectos secundarios NO significa que usted tenga el COVID-19. Si tiene preguntas acerca de su salud después de vacunarse, llame a su médico, personal de enfermería o centro médico. Como con otros medicamentos, es raro pero posible tener una reacción grave, como no poder respirar. Es muy poco probable que esto ocurra, pero si ocurre, llame al 911 o vaya a la sala de emergencia más cercana.

Cuando lo estén vacunando, usted y el trabajador de atención médica tendrán que usar mascarillas. Los CDC recomiendan que durante la pandemia las personas se pongan una mascarilla que cubra la nariz y la boca cuando estén en contacto con otras personas que no vivan en su casa, cuando estén en establecimientos de atención médica y cuando se les aplique cualquier vacuna, incluida la vacuna contra el COVID-19.

Incluso después de ponerse la vacuna, usted tendrá que seguir usando una mascarilla que le cubra la nariz y la boca, lavarse las manos a menudo y mantenerse a 6 pies o 2 metros de distancia de las personas con las que no viva. Esto les dará a usted y a los demás la mejor protección para que no contraigan el virus. En este momento, los expertos no saben por cuánto tiempo lo protegerá la vacuna, por eso es una buena idea que siga cumpliendo con las directrices de los CDC y del departamento de salud de su área. También sabemos que no todos podrán vacunarse de inmediato, por eso es aún importante que se proteja a sí mismo y a los demás